Hay miradas que no se consiguen con una cámara de cine, sino con la cercanía de quien te conoce de verdad.
Rodamos con una estética analógica y un enfoque de cámara en mano, emulando la calidez de esos vídeos de antes grabados por un amigo o un familiar.
Buscamos esa textura imperfecta y espontánea que no parece una producción ajena, sino un recuerdo íntimo filmado desde dentro, con la autenticidad y el cariño de un ser querido.